Posturas invertidas y rectificación cervical.

La rectificación cervical es un cambio en la curvatura de nuestro cuello. Las vértebras cervicales poseen una curvatura natural (lordosis) diseñada para soportar el peso del cráneo y mantener la estabilidad de este sobre los hombros. Las vértebras también amortiguan los diferentes movimientos de la cabeza. Cuando se tiene rectificación cervical es frecuente sufrir tensión, contracturas en el cuello, dolor de cabeza y, en ocasiones, dolor en la zona dorsal. Además, con el tiempo se va perdiendo la movilidad de las vértebras.

Las causas de esta curvatura rectificada pueden ser: congénitas, provocada por mala postura o por accidentes entre otras.

Para practicar yoga con rectificación cervical es imprescindible la ayuda de un profesor que nos explique cómo colocar la cabeza en las diferentes āsanas. Por ejemplo: en las posturas de piernas, la cabeza debe mantener una posición que recuerde al cuello su antigua curvatura. En las flexiones de tronco se necesitarán soportes para el descanso de la cabeza.

Debemos saber que las posturas invertidas se pueden practicar con esta dolencia. La clave no está en la posibilidad de practicarlas sino en la manera en que vamos a hacerlo. Es necesario aprender a colocar el cuello correctamente y a utilizar los soportes que nos ayudarán a sostener la postura sin riesgos y sin dolor.

Es importante, además, saber utilizar los soportes en las posturas invertidas de acuerdo a las características de cada individuo. Debemos tener en cuenta que cada persona tiene diferencias en cuello y cabeza. Incluso pueden variar los soportes con una misma patología diagnosticada.

Śīrṣāsana:

Antes de practicar esta postura se trabaja la curvatura del cuello con la cuerda o con mantas enrolladas bajo el cuello.

La cabeza debe colocarse de manera que se genere el arco cervical. Al apoyarla en el suelo no colocaremos el centro de la corona de la cabeza, sino levemente más cerca de la frente.  Los hombros, brazos y espalda dorsal deben estar fuertes y correctamente colocados para que el peso del cuerpo no recaiga sólo sobre el cuello. Las manos deben sostener a la cabeza para evitar que se rectifique aún más el cuello.

Se practica alternando la posición de la cabeza (unos minutos en la posición clásica del cuello, para pasar luego a la posición explicada anteriormente). Se evitarán las variaciones.

Una alternativa es practicar Viparīta Daṇḍāsana que ofrece, a nivel de sistema nervioso, los mismos beneficios que Śīrṣāsana.

SarvāṅgāsanaArdha-Halāsana:

Es muy utilizado el soporte en escalón. 4 o 5 mantas forman pequeños escalones para colocar el cuello y crear arco en la cervical. Aquí también hombros y brazos bien colocados para elevar el peso desde la base del cuello.

Se trabajará Ardha-Halāsana en lugar de Halāsana porque lleva menos peso y tensión al cuello.

Una alternativa puede ser practicar Setu Bandha Sarvāṅgāsana con soporte en espalda, que ofrece, a nivel de sistema nervioso, los mismos beneficios que Sarvāṅgāsana.

Encontrarás otras formas de practicar estas posturas en nuestra Yogapedia.

 

 

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