Hablemos de Sarvāṅgāsana

La práctica de Sarvāṅgāsana con rectificación cervical.

A la Sarvāṅgāsana se le conoce como la reina o la madre de todas las āsanas. Se le llama así porque su práctica armoniza y nutre a todo el organismo.

Dentro de sus múltiples beneficios está el de equilibrar el funcionamiento del sistema endocrino. Se recomienda para desórdenes del sistema urinario y digestivo, desarreglos menstruales y problemas de estrés, tensión alta e insomnio.

¿Qué hacer cuando se tiene rectificación cervical?

La rectificación cervical es la pérdida de la curvatura del cuello en la región cervical de la columna. Debido a la pérdida de la lordosis el cuello generalmente duele o se carga de tensión. Esta tensión llega también a provocar fuertes dolores de cabeza.

A la hora de practicar:

  • Utilizamos una silla, mantas o un bolster que sea firme.
  • La silla carga con el peso de espalda, pelvis y piernas, liberando de peso al cuello y la cabeza.
  • El bolster ayuda a recrear el arco cervical proporcionando un mejor apoyo. En su lugar también se pueden utilizar mantas dobladas.
  • Las piernas deben estar estiradas y rotadas, como en Tāḍāsana, viniendo a apoyarse sobre el respaldo de la silla (proporcionan mayor estiramiento a la parte anterior del cuerpo y quitan peso al cuello) o poniéndose en equilibrio sobre la pelvis (eliminan la tensión lumbar).
  • Colocando otra silla cerca de la cabeza podemos practicar Ardha-Halāsana.

 

Recuerda:

  • No es recomendable utilizar el soporte clásico y mucho menos practicar sin soportes (sobre el suelo) porque el cuello se rectificaría aún más.
  • Si hay mucho dolor y este irradia hacia los brazos es preferible practicar Setu Bandha sarvāṅgāsana con soporte en espalda.
  • En caso de mareo, realizar flexiones de tronco con soporte en cabeza.

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