Hablemos de Trikoṇāsana

 

 

La práctica de Utthita Trikoṇāsana con escoliosis.

Considero que Trikoṇāsana es una postura muy completa. Si la ajustas correctamente te estira hasta las plantas de los pies.

Pertenece al grupo de āsanas que llamamos extensiones laterales de la columna. En ella, el cuerpo se mueve en el plano que viaja de derecha a izquierda (plano coronal). Al terminar de alinear la postura el cuerpo debe quedar como una figura de dos dimensiones, con sus partes anterior y posterior paralelas a las paredes que tenemos al frente y atrás.

En Trikoṇāsana alargamos y fortalecemos las piernas, pelvis, espalda y brazos. Las piernas se alargan en sus cuatro lados (sobre todo, interno y posterior). La pelvis anterior se hace ancha desde la ingles y la posterior se estira alargando los músculos de los glúteos. El tronco se estira para alargar sus costados (que deben quedar paralelos al suelo) y crear un mejor giro desde su base hasta la cabeza. Después, los brazos completan el giro y abren el pecho hacia sus extremos.

Pero, ¿qué hacemos si padecemos escoliosis?

La escoliosis (desviación de la columna) impide que nuestros costados se estiren bien y puedan quedar paralelos al suelo. El giro tampoco puede ejecutarse correctamente y hay un lado que siempre queda “a medio hacer”.  Por ello, en estos casos hay que trabajar variaciones de Trikoṇāsana con soportes.

Para empezar, hay que colocar bien la base. Me gusta empezar todas las āsanas con un buen ajuste de su base, ya que ésta constituye el cimiento de la postura. Por tanto, asegúrate de cuidar que pies, piernas y pelvis estén  bien alineados.

A la hora de extender la columna:

  • Mano derecha a un soporte alto (considerando que empezamos la postura desde el lado derecho), mano izquierda a la cadera. Exhalando, alargamos el costado desde su parte baja hasta la axila y desde ahí hasta la mano. Colocamos la mano en la pared y seguimos alargando, procurando que el costado no se acorte. De este modo, aunque la mano no baje al suelo garantizamos la apertura en los dos lados de las vertebras y liberamos un poco la compresión de las costillas y de la musculatura. (Ver fotografías)
  • Mano derecha a silla, mano izquierda a cadera. Igual que la variación anterior, pero ahora la mano baja a la altura de una silla, ya sea al respaldo o al asiento. Esta variación es para cuando quede cómoda la de pared.
  • Espalda contra la pared, mano a silla. Aquí se puede trabajar también la rotación del tronco, tomando como referencia el plano de la pared.

Recuerda: debemos trabajar siempre sin forzar el lado más corto, adaptándolo y repitiendo dos veces este lado.

Una alumna, Cristina, mostrando la postura de Trikoṇāsana.

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