Gente Yoga

Mi nombre es Pilar González, tengo 56 años, soy profesora de Enseñanza Secundaria y practico Yoga Iyengar® con Laura Cao desde hace aproximadamente 10 años.

Mi comienzo en esta práctica se debe, por un lado, a mi curiosidad por probar este tipo de ejercicios después de haber leído sobre los múltiples beneficios del yoga. Por otro lado, porque, en el momento oportuno, mi amigo Antonio Sánchez (compañero de trabajo y practicante de yoga), me recomendó probar las clases de Iyengar impartidas por Laura. Desde entonces y hasta la fecha, he sido una ferviente practicante que ha comprobado por experiencia propia, los múltiples beneficios sobre los que había leído.

¿Cuáles han sido esos beneficios?

Desde el punto de vista físico, mi salud ha mejorado notablemente, han desaparecido los puñales que se me clavaban en la espalda tras horas de corrección, ha mejorado mi postura, incluso cuando conduzco. Me siento más flexible, más fuerte, más relajada…

En relación al aspecto mental, tengo la sensación de que en cada clase de yoga le doy una buena ducha a mi mente. Para mí, el yoga es higiene mental, un buen baño de atención, concentración, autocontrol y disciplina que me deja como nueva. Poco a poco, me he dado cuenta de que esa disciplina ha empezado a formar parte de mi día a día y puedo constatar sus beneficios en todos los ámbitos de mi vida.

El yoga no descuida tampoco el lado emocional. Muchas veces, una clase de yoga me ha sanado el corazón después de un día de trabajo agotador, después de un día terrible en el que hubiera deseado no haberme levantado, después de uno de esos días tristes en los que parece que todo se confabula para salir mal…

Mi experiencia con el yoga también me ha enseñado a atender, valorar y cuidar a mi “ser”, mi “esencia”, mi “alma, mi “energía”… no sé cómo llamarlo, pero sé que algo muy valioso se activa con la práctica.

Si bien es verdad que la vida nos pone diariamente a prueba, y que hay algunas muy duras, yo he podido comprobar como mi respuesta a los retos del día a día ha mejorado muchísimo, física, mental, emocional y espiritualmente hablando.