La base de Śīrṣāsana

Toda postura tiene una base o fundamento. Si estamos de pie, son los pies y las piernas los encargados de llevar estabilidad a la pelvis y la columna. Si estamos sentados, la pelvis es la que debe permanecer en equilibrio. Acostados, la parte posterior del cuerpo debe estirarse y pesar de una manera similar, y si estamos de cabeza, las manos y los hombros son responsables de cargar con el peso del cuerpo para que este no recaiga sobre el cuello.

Por tanto, la base sirve para llevar estabilidad al āsana. Si una postura carece de asentamiento, probablemente no se alineará de manera correcta y con toda seguridad provocará lesiones a medio o largo plazo.

¿Por qué deberíamos establecer unos cimientos sólidos en nuestra práctica?

En primer lugar, porque nos ayudarán a alcanzar la altura correcta de la columna. Además, contribuirán a crear espacio entre las vértebras y en las cavidades abdominal-torácica y en la garganta. El āsana debe expandirse con estabilidad  desde su base hacia el otro extremo y hacia los laterales.

Una postura estable nos permite permanecer más tiempo en ella, observando el cuerpo, la respiración y las sensaciones que nos produce el estar presente en en cada acción.

Desde nuestra permanencia en la postura podemos interiorizar los sentidos, concentrarnos y poder sentir el āsana de manera meditativa.

Fundamento de Śīrṣāsana:

  • Las manos de Śīrṣāsana son de una importancia vital, ya que son las responsables de sostener la parte posterior del cráneo y evitar la deformación del cuello durante su ejecución.
  • Los dedos deben entrelazarse desde sus bases y colocarse de manera que queden las muñecas perpendiculares al suelo.
  • La cabeza se coloca en el suelo y las bases de los pulgares e índices presionan la parte posterior de la cabeza para soportar su peso.
  • Los antebrazos deben estar estirados y empujando el suelo.
  • Los codos deben ejercer peso y estar alineados con los hombros.
  • Los hombros deben dirigirse hacia la espalda.
  • El peso debe repartirse equitativamente entre los antebrazos, los codos, los hombros y la cabeza.
  • Las muñecas, los hombros y los codos deben estar siempre a la misma altura entre sí.
  • El cuello debe quedar como en Tāḍāsana, sin que se deforme la curvatura cervical, y no sufrir una presión vertical excesiva que le quite espacio a las vértebras, ni empujes de delante hacia detrás.

Una vez creado este marco para colocar la cabeza, se necesita fuerza y equilibrio para elevar todo el cuerpo y sostenerlo. Śīrṣāsana debe erguirse desde el suelo aligerando los hombros y estirando la columna. La pelvis compacta, las piernas firmes.

Antes de empezar a practicar Śīrṣāsana debería dominarse Sarvāṅgāsana y Halāsana. Además, la práctica de Śīrṣāsana debe iniciarse desde la preparatoria.

Nota: Esta postura no debe practicarse si se padece de tensión sanguínea alta, tensión ocular alta o problemas cervicales, ni durante el período menstrual.

 

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